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Expertos registran florecimiento algal de la microalga Tripos furca entre la isla de Coche y la península de Araya

Una franja marina comprendida entre la costa sur de la isla de Coche y la costa norte de la península de Araya, reconocida históricamente por su alta productividad biológica y su rica actividad pesquera, fue escenario reciente de un fenómeno natural de proliferación microalgal. El evento fue presenciado el pasado 28 de agosto de 2026 por el biólogo Lic. José Lunar. 

 

Alta productividad y origen del fenómeno

La zona donde se registró el evento se caracteriza por presentar condiciones sumamente favorables para el crecimiento del fitoplancton, albergando una de las mayores concentraciones de clorofila de la región oriental, un factor estrechamente correlacionado con grandes capturas de sardinas.

No obstante, bajo ciertas condiciones ambientales, estas altas densidades de fitoplancton pueden dar lugar a cambios en la coloración del agua, conocidos popularmente como mareas rojas. En esta ocasión, el detonante de la proliferación —catalogada como unialgal— estuvo vinculado no solo a la disponibilidad de nutrientes, sino también a la disminución de la salinidad provocada por el incremento de la pluviosidad en esta época del año y la consiguiente estratificación de la columna de agua, sumado a elevadas temperaturas registradas (entre 28,9 y 30,2 °C). 

¿Qué organismo causó el evento?

El organismo protagonista del florecimiento fue Tripos furca (anteriormente conocido como Ceratium furca), un dinoflagelado caracterizado morfológicamente por una resistente pared celular de tono marrón oscuro con estrías verticales y tres apéndices o cuernos (uno apical y dos antapicales).

Se trata de una especie mixótrofa capaz de depredar ciliados, al tiempo que sirve de alimento para otros dinoflagelados heterótrofos. Aunque en esta oportunidad el fenómeno no generó daños a la biota local, Tripos furca es considerada internacionalmente como una especie FAN (formadora de Floraciones Algales Nocivas). A nivel global —con antecedentes de gran impacto en países como Corea del Sur, China, Malasia y Sudáfrica—, altas concentraciones de este organismo pueden representar un riesgo severo para la vida acuática debido a la asfixia mecánica por taponamiento de branquias, la drástica disminución del oxígeno disuelto o la generación de condiciones anóxicas.

Cifras y monitoreo responsable

El muestreo de campo arrojó una densidad poblacional de 2,74×106 células por litro, superando ampliamente el umbral mínimo para constituir una marea roja, acompañada por baja presencia de especies secundarias (Cylindrotheca closterium, Meuniera membranacea y Cyclotella striata).

A pesar de la alta densidad, el tamaño del organismo y la rigidez de su estructura, no se reportaron toxinas ni consecuencias negativas para la pesca o la fauna de la zona. Los especialistas recuerdan que estos eventos son de carácter efímero y reafirman la importancia de mantener un monitoreo sistemático y continuo frente a la variabilidad climática y el calentamiento global de los océanos, factores que favorecen la expansión y frecuencia de estas floraciones en regiones tropicales.

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